4 de mayo de 2022

Medidas de mejora en la eficiencia energética de edificios

A la hora de proponer actuaciones de mejora en la eficiencia energética de un inmueble hemos de conocer -con claridad- cuáles son las posibles alternativas con las que podemos contar, para ser capaces de elegir la medida -o la combinación de ellas- que resulte la solución óptima en relación a las características del objeto arquitectónico de estudio.
Fuente: Foto de Riccardo Annandale en Unsplash

A continuación realizaremos un breve análisis de las posibles medidas de mejoras que podemos realizar en nuestro edificio, clasificadas por el tipo de intervención.

En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que los factores que influyen en el consumo energético de los edificios son:

  1. La demanda energética, que depende de cuestiones asociadas al emplazamiento donde se encuentra el edificio -como el clima- y al diseño del propio edificio -como la envolvente térmica-.
  2. El rendimiento energético de los equipos, condicionado por la eficiencia energética de los mismos.
  3. El aporte energético in situ, producido en el propio edificio por medio de fuentes de energía renovable.
  4. El comportamiento de los usuarios, a través del correcto uso de los elementos anteriormente citados.

Por tanto, las medidas que mejoran la eficiencia energética se pueden clasificar en 4 categorías: las que tienen que ver con el factor demanda, con el factor rendimiento, con el factor vector energético con el factor gestión.

Fuente: Imagen de Hands off my tags! Michael Gaida en Pixabay.

En el caso de las medidas de mejora relacionadas con el factor demanda, hemos que actuar sobre la envolvente térmica, cuyas estrategias podemos clasificarlas en 3 grupos:

  1. Elementos opacos: Mejora del aislamiento, aumento de la inercia térmica, reflectividad/absortividad de los cerramientos y reducción de la infiltración de aire.
  2. Elementos semitransparentes: Mejora del aislamiento, reducción de la infiltración de aire, reflectividad/absortividad de los marcos, vidrios con tratamientos especiales (bajo emisivo, de control solar, etc.), elementos de protección solar (lamas, cornisas, viseras, retranqueo) y diseños de huecos que permitan/fomenten la iluminación y ventilación natural.
  3. Puentes térmicos: Tanto en los elementos opacos como en los semitransparentes podemos encontrar zonas donde la resistencia térmica se reduce significativamente y, por tanto, en dichos puntos se transmite más fácilmente el calor que en las zonas aledañas, lo que hemos de minimizar o, a ser posible, eliminar.

En cuanto a las medidas de mejora relacionadas con el factor rendimiento, podemos utilizar, entre otras, las siguientes estrategias:

  • Sustitución de los equipos por otros más eficientes.
  • Instalación de sistemas de recuperación de calor.
  • La centralización de equipos.

Con respecto a las medidas de mejora relacionadas con el factor vector energético, deberíamos optar por:

Y, por último, en relación a las medidas de mejora relacionadas con el factor gestión, tenemos 3 vías de actuación:

  1. Gestión: mejorar el rendimiento de los sistemas con una solución en la que se regulen inteligentemente, mediante la domótica.
  2. Mantenimiento: el mantenimiento regular de los sistemas y los equipos mejora su rendimiento y alarga su vida útil, además de garantizar unas condiciones salobres de funcionamiento.
  3. Comportamiento del usuario: La información y formación de los usuarios sobre el funcionamiento bioclimático del edificio y sus posibilidades  permite optimizar tanto los sistemas pasivos como activos.

Fuente: Foto de Lex Photography en Pexels.

Por tanto, no es posible aplicar, a priori, una fórmula general de medidas para mejorar la eficiencia energética de los edificios, de forma generalizada. El mejor resultado se obtendrá por medio del análisis de los factores que influyen en el consumo energético del edificio y, en consecuencia, con la aplicación de una combinación de medidas -diferente para cada caso- que incidan sobre dichos factores, con el consiguiente estudio de la relación entre el coste estimado y el ahorro potencial.

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