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16 de noviembre de 2020

La estanqueidad en relación con la calidad del aire

Con cada actualización del CTE, la normativa exige que nuestros edificios sean cada vez más estancos. Sin embargo, la reciente amenaza del COVID ha sacado a la luz lo beneficioso e importante que es una adecuada ventilación, más aún, si nos encontramos en un clima cálido y húmedo, donde una generosa renovación, no sólo supone garantizar la calidad del aire, sino que se postula como la mejor estrategia de control hiogrotérmico.

Imagen de pasja1000 en Pixabay

El HE 2019 exige que las soluciones constructivas y condiciones de ejecución de los elementos de la envolvente térmica asegurarán una adecuada estanqueidad al aire. Particularmente, se cuidarán los encuentros entre huecos y opacos, puntos de paso a través de la envolvente térmica y puertas de paso a espacios no acondicionados.

Todo esto, para evitar las pérdidas térmicas, principalmente en invierno, a través de las infiltraciones. Es decir, impedir que el aire que hemos calentado en el interior del edificio, por medio de la calefacción, se escape y entre, en su lugar, aire frío de la calle y, por tanto, nuestros equipos deban trabajar de forma extra, lo que supone un aumento del coste energético y, en consecuencia, de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

Pero esta estanqueidad tiene un límite, puesto que unos niveles mínimos de renovación son imprescindibles para controlar o eliminar los elementos nocivos del aire -dióxido de carbono interior (CO), compuestos orgánicos volátiles (VOC´s) y partículas finas (PM 2.5)-, algo que se ha puesto de manifiesto gracias al SARS-CoV-2. Un ejemplo claro ha sido la importancia que está teniendo la ventilación en los colegios para evitar los contagios y mantener unas condiciones del aire adecuadas, lo que ha motivado la publicación de numerosas guías o medidas de recomendación, como la Guía para ventilación en aulas, dado que la mayoría de centros educativos presentan una ventilación deficiente. O el reciente estudio de la Universidad de Sevilla y de la CEU San Pablo de Madrid que alerta del mismo problema en las viviendas, con un deterioro significativo de la calidad del aire.

Y la conclusión a la que se llega en todos los casos es coincidente: Lo mejor es la ventilación natural, especialmente la ventilación cruzada, que se consigue abriendo las ventanas y las puertas situadas en lados opuestos.

Fuente: Guía para ventilación en aulas

Es cierto que existen sistemas mecánicos que garantizan ciertos niveles de renovación mediante ventiladores de entrada y/o salida, que dirigen el aire por conductos a través de filtros y otros elementos, que pueden ser de utilidad cuando no se den las condiciones necesaria para garantizar la ventilación por medios naturales, pero ¿para qué gastar dinero en complejos sistemas mecánicos, si se puede obtener el mismo, o mejores resultados, con la ventilación natural, sin costes de implantación ni mantenimiento?

Para que dicha ventilación se realice en adecuadas condiciones ha de cumplirse una serie de medidas por medio de un correcto diseño del edificio, que tenga en cuenta: la orientación a vientos dominantes, los obstáculos del entorno, la relación de superficies de huecos al exterior y su disposición, el número de ocupantes, el volumen de los espacios, las pautas de uso del espacio y de apertura de huecos y las condiciones climáticas y otras perturbaciones provenientes del exterior. A todo esto, y dado que una ventilación por medios naturales se produce "de forma descontrolada", sería conveniente el empleo de analizadores de CO₂ para regular la mayor o menor apertura de los huecos, de cara a garantizar que, en cada momento, se está produciendo un nivel de ventilación suficiente pero no excesivo, que pueda ser causante de condiciones de disconfort.

Por último, y dado el suave clima que se disfruta en gran parte de España a lo largo de la mayoría de los meses del año, especialmente en las zonas costeras del sur y este de la península, en sus dos archipiélagos y en las ciudades autónomas, la generosa renovación de aire, no sólo permite eliminar los elementos nocivos, sino que afecta de forma positiva en la búsqueda de unas correctas condiciones de confort interior, reduciendo la sensación térmica gracias al efecto que produce el aire en movimiento, al tiempo que ayuda a reducir el exceso de humedad interior.

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