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12 de noviembre de 2018

La lluvia trae cascotes

Con la llegada del invierno aparece las lluvias y el viento, y con ellos salen a la luz los problemas en los edificios. Aquellos que no han recibido un correcto mantenimiento a lo largo del año muestran sus vergüenzas con la llegada del frío.
25-09-2018 LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. Vallado de la fachada de la catedral por la caída de cascotes. Fotógrafo: Andrés Cruz. Fuente: La Provincia
Cunado llegan las primeras lluvias del invierno, no sólo caen del cielo gotas de agua. Todos aquellos elementos de fachada -balcones, tribunas, aleros, cornisas,etc.- que estaban en situación inestable -agrietados, desprendidos, oxidados, etc.- con la llegada del viento y de la lluvia caen a la calle, mostrando las entrañas del edificio: sus vergüenzas.

Podemos decir que el invierno no sólo es época de paraguas y chubasqueros, sino también de mallas en las fachadas y vallas en las aceras.

Y es que para muestra un botón, ya que es fácil encontrar en las noticias, como viene sucediendo todos los años, el cierre de calles o la intervención de los bomberos en numerosos puntos de las islas, lo que por supuesto es extensible a todo el territorio nacional. Veamos un ejemplo de algunas noticias aparecidas este año:
Ni siquiera un edificio tan emblemático como la propia Catedral de Santa Ana, declarada Bienes de Interés Cultural (BIC) en 1974, se salva de este mal endémico que sufren nuestros edificios. Un mal que se repite de forma tan habitual y con tanta virulencia como puede ser la gripe, tan común también en estas fechas.


Fuente: eldiario.es
Y es que si las personas a partir de cierta edad se vacunan cada año contra el virus de la gripe para evitar su contagio -o al menos reducir sus efectos en caso de contraer la epidemia-, ¿por qué este tratamiento preventivo no ha llegado aún, al menos, a los edificios de cierta antigüedad?
Pues la vacuna para los edificios también existe y se llama Informe de Evaluación de los Edificios (IEE). Un tratamiento preventivo del estado de conservación de los inmuebles que se aplica principalmente a los grupos de riesgo, como son los edificios de antigüedad superior a 50 años o aquellos inmuebles que vayan a realizar rehabilitaciones y quieran acceder a ayudas.

Sin embargo, este sistema de vacunación preventiva de los edificios se está enfrentado a graves problemas, que están provocando que la caída de cascotes siga proliferando a sus anchas: por un lado, la falta de control por parte de algunas Administraciones -Ayuntamientos y Comunidades Autónomas- en que estos grupos de riesgos se pongan sus vacunas IEE y por otro lado -y este es ya un problema exclusivo de Canarias-, el retraso en la antigüedad que marca el grupo de riesgo de 50 a 80 años.

Todos nos llevaríamos las manos a la cabeza si, en el caso de la vacuna de la gripe, se retrasara la edad de aplicación actual a las personas mayores, de los 60 años a los 80 años. Todos entenderíamos que sería una actuación claramente encaminada a evitar poner la vacuna a las personas mayores retrasando su edad de aplicación hasta tal punto que el número de pacientes afectados tienda a cero.

Pues exactamente lo mismo es lo que está pasando con la vacuna para la gripe de los edificios -el IEE- en Canarias. Alargando la antigüedad a la que se tiene que pasar esta inspección, lo que se consigue es que se reduzca enormemente el número de edificios que tienen que pasarla y al mismo tiempo que esta medida se convierta en ineficaz.
¿Tal vez la respuesta está en que los edificios Canarios se encuentran, en general, mejor construidos o conservados que los del resto del territorio nacional?
¡Pues justamente al contrario! Los problemas no sólo de caída de cascotes, sino de derrumbes, por desgracia, son más comunes de lo que deberían, y en los últimos años hemos conocido por las noticias varios casos. Tal vez los que más repercusión han tenido en los medios han sido el del edificio de los Cristianos, la discoteca de un centro comercial de Adeje o el muro que sepultó un grupo de casas en Las Palmas.

Y con toda esta información no se entiende qué ha tenido en cuenta el Gobierno de Canarias para retrasar la fecha del primer IEE -que según todos los expertos ya era demasiado tarde, recomendando adelantarla a los 25 años-, para llevar a retrasarla hasta los 80, o tal vez si...

Así que, cuando caminen por la calle en pleno invierno, no sólo se tendrán que refugiarse de la lluvia, sino que aún más importante, lo tendrán que hacer del peligro de caída de cascotes, algo que por desgracia se vuelve habitual en esta época del año.

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