7 de septiembre de 2026

Por qué lo llaman bioclimatización cuando quieren decir fotovoltaica

En los últimos años asistimos a un despliegue sin precedentes de licitaciones públicas y planes de financiación europea (Fondos NextGenerationEU, Plan PIREP, Programas PREE) orientados a la modernización y mejora de la eficiencia energética en el parque edificado. Sin embargo, bajo el paraguas conceptual de la sostenibilidad, se ha consolidado una imprecisión terminológica recurrente y conceptualmente grave en los Pliegos de Prescripciones Técnicas (PPT) de las administraciones públicas: la equiparación errónea de la bioclimatización tanto con la climatización activa eficiente (como la refrigeración evaporativa/adiabática) como con la simple instalación de energías renovables mediante paneles solares fotovoltaicos.

¿Estamos aplicando verdaderas estrategias pasivas de diseño adaptativo o nos limitamos a colocar captadores en la cubierta y sustituir equipos electromecánicos mientras etiquetamos el resultado como "arquitectura ecológica"? Casos tan paradigmáticos como el del CEIP El Santiscal en Arcos de la Frontera —donde se aunan ambos tópicos bajo el sello de la "bioclimatización"— o la recurrente licitación de módulos fotovoltaicos en colegios públicos (como las recientes iniciativas en Las Palmas de Gran Canaria) evidencian cómo la perversión del lenguaje técnico en la contratación pública desvirtúa los proyectos de rehabilitación energética, invierte la jerarquía lógica de intervención, relega las soluciones pasivas esenciales a un plano inexistente e incurre en un costoso greenwashing institucional a expensas del erario público. 

Para abordar con rigor técnico cualquier proyecto de rehabilitación en el entorno construido, resulta imprescindible desmantelar la confusión semántica y termodinámica que impera en el sector público. La arquitectura bioclimática (pasiva), la climatización activa eficiente y la generación renovable in situ no son conceptos intercambiables, sino planteamientos que actúan sobre variables físicas totalmente distintas del balance energético del edificio.

Arquitectura bioclimática (sistemas pasivos)

La arquitectura bioclimática engloba el conjunto de decisiones proyectuales, constructivas y de diseño geométrico que permiten a un edificio regular su microclima interior aprovechando las condiciones ambientales del entorno (radiación solar, vientos dominantes, humedad, inercia del terreno) sin recurrir al consumo directo de energía primaria para el accionar de bombas, compresores o ventiladores intensivos.

El balance térmico pasivo en un espacio arquitectónico viene determinado por el intercambio térmico global Qpasivo, expresado mediante la ecuación de equilibrio termodinámico:

Qpasivo = Qcond + Qconv + Qrad + Qvent + Qint

Donde:

  • Qcond es la transferencia por conducción a través de los cerramientos de la envolvente opaca.
  • Qconv es el intercambio de calor convectivo entre superficies y el aire interior/exterior.
  • Qrad es la ganancia o pérdida neta por radiación (onda corta solar ggl,sh y onda larga infrarroja).
  • Qvent es el calor intercambiado por ventilación pasiva o filtraciones controladas.
  • Qint representa la carga térmica interna producida por ocupantes y equipamiento.

Las estrategias bioclimáticas actúan sobre los parámetros de QcondQrad y Qvent mediante la optimización de la transmitancia térmica U, el factor solar global de los huecos ggl,sh, el sombreado dinámico, la masa térmica para amortiguamiento de la onda de calor y la ventilación cruzada nocturna.

Climatización activa eficiente (sistemas electromecánicos y adiabáticos)

Consiste en el uso de maquinaria electromecánica (bombas de calor aerotérmicas, VRF/VRV, o enfriadores evaporativos/adiabáticos) proyectados para transformar o aportar energía térmica mediante un trabajo mecánico externo W. Aunque los sistemas evaporativos/adiabáticos aprovechen el calor latente de vaporización del agua para enfriar el aire, siguen siendo sistemas activos: requieren bombeo de agua, ventilación mecánica forzada, mantenimiento fitosanitario estricto (control de Legionella) e insumo de electricidad y agua de red.

Generación renovable in situ (sistemas fotovoltaicos)

La tecnología fotovoltaica es una instalación electromecánica de generación eléctrica que transforma la irradiancia solar G en energía eléctrica EPV:

EPV = APV · G ·ηPV · PR

Donde APV es el área de captación, ηPV es la eficiencia nominal del módulo y PR es el Performance Ratio o Coeficiente de Rendimiento.

Instalar paneles fotovoltaicos en la cubierta de un colegio no altera en un solo vatio la transmitancia térmica U de la fachada, ni el factor solar de las ventanas, ni el confort térmico pasivo en el aula. Un aula a 35° C en junio seguirá estando a 35° C aunque sobre el tejado haya una planta fotovoltaica de 50 kWp, a menos que esa energía se utilice para alimentar sistemas activos de refrigeración. Por tanto, la fotovoltaica no es bioclimatización; es producción eléctrica renovable.

La perversión semántica en la contratación pública

Al revisar las licitaciones promovidas por administraciones autonómicas y locales bajo programas de mejora de la edificación pública, se aprecia una preocupante desviación: proyectos publicitados bajo el epígrafe de "bioclimatización" cuyo pliego técnico se reduce a una combinación de climatización evaporativa/adiabática e instalación de paneles fotovoltaicos.

El paradigma del CEIP El Santiscal

El caso del CEIP El Santiscal en Arcos de la Frontera (Cádiz) constituye un ejemplo sumamente ilustrativo de esta confusión conceptual generalizada. Enmarcado dentro de las actuaciones de "bioclimatización" de la administración educativa andaluza, el proyecto centró su presupuesto en la implantación de enfriadores evaporativos apoyados por una planta solar fotovoltaica en cubierta.

Si bien la integración de renovables y el enfriamiento adiabático suponen una mejora frente a los sistemas convencionales de aire acondicionado por compresión, llamar a esto "bioclimatización" resulta técnicamente engañoso:

  1. Ausencia de intervención pasiva en la envolvente: El edificio mantiene sus deficiencias originales en cuanto a aislamiento térmico (U), puentes térmicos no resueltos e infiltraciones de aire.
  2. Transferencia de responsabilidad a la tecnología activa: En lugar de diseñar protecciones solares pasivas (voladizos, celosías, vegetación de hoja caduca) para evitar que el calor entre en las aulas, se permite que la radiación penetre y se confía la habitabilidad a la inyección forzada de aire enfriado adiabáticamente mediante electricidad de origen fotovoltaico.

La reducción fotovoltaica

Aún más frecuente es el escenario donde la "bioclimatización" se comprime hasta convertirse en una mera licitación de instalación de paneles fotovoltaicos, como se observa de forma sistemática en expedientes promovidos en municipios de toda España —sirva de muestra las recientes contrataciones para instalar fotovoltaica en colegios públicos de Las Palmas de Gran Canaria—.

Colocar placas solares en la cubierta de un colegio es una medida excelente de descarbonización del sector eléctrico, pero no es un proyecto de arquitectura bioclimática. Entenderlo así obedece a razones de oportunidad administrativa:

  • Ejecución presupuestaria rápida: Colocar una estructura coplanar de fotovoltaica sobre cubierta dura días y requiere una tramitación sustancialmente más sencilla que ejecutar un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), una cubierta ventilada o la renovación de la carpintería exterior.
  • Impacto visual y rédito político: Un panel fotovoltaico es un símbolo visible de "modernización verde", mientras que el aislamiento térmico insuflado en cámara o la rotura de puente térmico en marcos pasa desapercibido a la vista del ciudadano.
  • Elusión del cumplimiento del CTE DB-HE1: Al calificar la fotovoltaica o la climatización activa como "bioclimatización", se elude la exigencia básica de limitación de la demanda energética impuesta por el Código Técnico de la Edificación.

La jerarquía lógica de la intervención energética

En la rehabilitación energética, el orden en que se aplican las medidas altera sustancialmente el resultado económico, ambiental y de confort duradero del edificio. La praxis rigurosa de la arquitectura sostenible establece una jerarquía en cuatro fases secuenciales e innegociables:

Al instalar fotovoltaica (Fase 3) o equipos activos (Fase 2) omitiendo la Fase 1, la Administración incurre en el sobredimensionamiento de la instalación. Se compran más paneles fotovoltaicos y más potencia de climatización para compensar las pavorosas pérdidas térmicas de un edificio mal aislado.

Confiar el confort estival de los colegios a la generación fotovoltaica es depender de que los sistemas de climatización activa funcionen ininterrumpidamente para contrarrestar la pésima calidad arquitectónica de la envolvente.

Greenwashing institucional

Carbono embebido

El análisis de ciclo de vida (ACV) demuestra que la fabricación de paneles fotovoltaicos (extracción de silicio monocristalino, procesos térmicos a alta temperatura, inversores electrónicos) y de equipos de climatización implica una huella de carbono embebido considerable.

Si un edificio no se aísla adecuadamente, la tasa de reemplazo de equipos electromecánicos e inversores cada 10-15 años incrementa el término CO2,embebido de forma recurrente, anulando gran parte del beneficio ambiental teórico que se anuncia en la nota de prensa institucional.

La paradoja de la "bioclimatización" tecnológica

Presentar la fotovoltaica como "bioclimatización" genera una falsa sensación de problema resuelto. Cuando finaliza la vida útil de los equipos activos o cuando se producen averías por falta de mantenimiento en los centros escolares públicos, el edificio retorna instantáneamente a su estado térmico deficitario original, porque la arquitectura subyacente sigue sin ser bioclimática.

Recomendaciones para una contratación pública técnica y rigurosa

Para que los fondos públicos destinados a la rehabilitación energética cumplan con la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD Recast) y la normativa nacional, los redactores de pliegos deberían aplicar las siguientes directrices:

  1. Corrección de denominación y objeto de licitación: Prohibir taxativamente el término "bioclimatización" en expedientes cuyo presupuesto de ejecución material (PEM) no destine al menos un 60% a medidas pasivas sobre la envolvente (SATE, cubiertas ajardinadas/ventiladas, elementos de sombreado dinámico, carpinterías con RPT). Las instalaciones de paneles fotovoltaicos deben licitarse bajo su nombre correcto: "Instalación de generación fotovoltaica".
  2. Exigencia de auditoría y simulación dinámica previa: Todo proyecto debe contar con un modelo energético en régimen dinámico (EnergyPlus, CYPETHERM) que evalúe las horas de desconfort térmico acumuladas en estado pasivo antes de proponer el dimensionado de instalaciones activas o de generación fotovoltaica.
  3. Prioridad del principio "Energy Efficiency First": Dar cumplimiento estricto al principio europeo que exige agotar las posibilidades de reducción de demanda antes de financiar la generación o el acondicionamiento activo.

Conclusión

La descarbonización del parque edificado institucional es un compromiso ineludible que exige rigurosidad científica y honestidad terminológica. Sustituir un equipo frigorífico por uno evaporativo, o cubiertas de colegios con paneles fotovoltaicos, constituye una valiosa aportación al mix energético, pero no convierte a un edificio en bioclimático.

Casos como el del CEIP El Santiscal demuestran cómo la Administración Pública confunde los medios tecnológicos con los principios del diseño adaptativo. Es hora de que los pliegos de condiciones técnicas recuperen el rigor, otorgando la verdadera prioridad a la arquitectura bioclimática pasiva frente al fácil recurso de colgar paneles solares en tejados sin aislar.



Autor:
Eduardo Martín del Toro, Dr. Arquitecto y Máster en Medio Ambiente y Arquitectura Bioclimática, propietario de Del Toro & Antúnez ARQUITECTOS

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