El sector de la edificación es responsable de aproximadamente el 39% de las emisiones globales de dióxido de carbono vinculadas a la energía; desglosadas en un 28% derivado de las operaciones diarias de climatización, iluminación y potencia (energía operacional), y un 11% imputable al carbono incorporado (embodied carbon) en la extracción, fabricación y transporte de materiales como el hormigón, el acero y el vidrio.
Frente a la insuficiencia de los enfoques mecanicistas tradicionales, la biomimética emerge no como un estilo estético, sino como una metodología científica e interdisciplinaria para la transferencia de conocimiento funcional desde la biología hacia el diseño urbano y arquitectónico.