Todos queremos estar en un ambiente agradable dentro de los edificios. Sin embargo, a veces parece una misión imposible.
En muchas ocasiones, nos encontramos con inmuebles que son auténticas neveras en invierno o verdaderos hornos en verano. Pero incluso en aquellos edificios que se encuentran medianamente bien diseñados y acondicionados siguen los problemas.
Un ejemplo clásico son los edificios de oficinas, donde trabajan muchas personas y ninguna se encuentra confortable: uno, que está al lado de la salida del aire acondicionado, está helado; otro, situado al lado de la ventana, se está quemando con el sol y para colmo no le permiten abrirla para que le dé el aire o, peor aún, la abre mientras tienen el aire acondicionado conectado...
Otro caso que nos comentaba un cliente era la constante pelea entre el directivo y su secretaria: él todo el día estresado, de aquí para allá con su traje, siempre pidiendo que pusieran la temperatura del climatizador más baja; ella, con camiseta de asillas y una actividad más estática muerta de frío anunciaba con denunciar la situación laboral insoportable.
¿Pero a que se debe esta dificultar de contentar a todos?
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| Autor: Enric Mitjans |


