19 de septiembre de 2016

Acondicionar no es climatizar

A todos nos gusta estar de forma confortable dentro de nuestra vivienda pero, a veces, por desconocimiento o debido a informaciones sesgadas con afán comercial, terminamos tomando decisiones equivocadas de cara a las actuaciones necesarias a realizar en esa búsqueda de unas adecuadas condiciones higrotérmicas (niveles de temperatura y humedad correctos) que nos llevan a un alto desembolso económico sin conseguir el objetivo buscado.
Por esta razón nos parece importante dar una serie de pautas básicas de cara a las mejores medidas a tomar para acondicionar nuestro hogar.


Y es que para estar confortables en nuestra casa no es suficiente con poner un termostato y subir o bajar la temperatura del climatizador. Hay muchos otros factores que -a pesar de controlar la temperatura del aire- pueden provocar que no estemos a gusto en nuestra vivienda. Por esta razón vamos a ver una serie de consejos que esperemos les resulten de utilidad en el futuro: 
Póngase en manos de un buen profesional
Como rezan esas frases de la sabiduría popular "el que cree que cuesta caro un profesional, no sabe lo caro que cuesta un incompetente" o "el que compra barato, compra dos veces", y así muchísimas advertencias sobre el peligro de buscar las cosas únicamente por el precio y no por su calidad o, al menos, por su relación calidad-precio. Pero lo curioso es que -a pesar de tantas advertencias- la mayoría de la población sigue cayendo en el mismo error de, por querer ahorrarse "cuatro duros", terminar pagando el doble, además de pasar por mil complicaciones.

Un profesional con experiencia puede hacer un diagnóstico de los problemas de su hogar y recomendarle una batería de actuaciones adecuadas para su caso concreto, que en muchas ocasiones son mucho más baratas y eficientes que las que el propietario tenía pensado poner, con lo que el coste de los honorarios de este profesional quedan más que compensados. Como ejemplo a esta situación puede ser el caso de un local que sufría sobrecalentamientos y el propietario contactó con un profesional con intención de que le asesorara a la hora de sustituir el equipo de refrigeración por otro más potente y adecuado. El resultado, sin embargo, fue que con la incorporación de un sistema de protección solar (toldo) y un correcto movimiento del aire, junto con el equipo que ya tenía instalado fue más que suficiente para evitar los sobrecalentamientos a un costo (de instalación y mantenimiento) mucho más bajo del que se esperaba.
La mejor energía es la que no se necesita
Si hay algo que es mejor que gastar poca energía es no gastar nada y por esta razón nuestras actuaciones deben estar siempre encaminadas en medidas pasivas, es decir, aquellas que no consumen energía para su uso.
En esta sentido estas medidas son del tipo: aislamiento térmico, elementos de protección solar, ventilaciones cruzadas, aprovechar la energía del terreno, captadores solares, etc.

A pesar de que estos sistemas son muy adecuados y de consumo energético nulo -o casi nulo-, tenemos que volver a incidir en el apartado anterior, dado que han de instalarse de forma adecuada y según las necesidades del inmueble, ya que un captador solar mal diseñado puede dar lugar a sobrecalentamientos en verano o un exceso en el espesor del aislamiento puede suponer un sobre-coste innecesario.

Lo que sí tiene que quedar claro es que la primera actuación debe estar en la envolvente del edificio (paredes, techos, ventanas, etc.) ya que siempre será mucho más fácil evitar que entre el calor que usar un equipo para refrigerar el interior o no tiene sentido poner la calefacción a tope porque el calor se nos escapa por todos lados.
La importancia de los hábitos de uso
El/los usuarios del inmueble también juegan una parte fundamental de cara al comportamiento higrotérmico de un edificio. Elegir el momento del día adecuado para ventilar, la duración de la ventilación y la manera de hacerla influye enormemente en las condiciones de humedad y temperatura del aire que se encuentra en el interior de la vivienda. Pero lo mismo pasa con el correcto uso de las persianas. Y no digamos ya, si la casa cuenta con un invernadero adosado o un muro trombe. Todos estos sistemas móviles que permiten o no el paso del sol y el aire pueden ser determinantes de cara a conseguir unas adecuadas condiciones de confort, o precisamente todo lo contrario.

De nuevo, un profesional capacitado puede indicarnos la mejor forma de actuar, ya que no siempre lo que nos dice la intuición (y que llevamos haciendo toda la vida) es lo correcto.
Empleo de equipos eficientes
Si con todo lo anterior no es suficiente para alcanzar las condiciones de confort en el interior de nuestra vivienda será entonces, y sólo entonces, cuando sea necesario dar un paso más y tirar de equipos activos, es decir, aquellos que precisan de energía para su funcionamiento.

Pero debemos optar por aquellos de una alta eficiencia energética, porque si ya estamos más que concienciados con que vale la pena comprar una nevera o una lavadora de clase energética A -aunque cueste un poco más de dinero- parece que aún ese nivel de concienciación no ha llegado a los aparatos de climatización, tal vez porque se vean como algo no tan indispensable o porque consideramos que su uso no va a ser tan intensivo. Pero la realidad es que un dispositivo más eficiente suele ser también más avanzado, tecnológicamente con más prestaciones y de mejor calidad, al tiempo de que su menor consumo lo hace rentable.

No podemos, por supuesto, dejar de recomendarles el asesoramiento de un profesional independiente que no tenga relación directa con una marca u empresa para que su asesoramiento sea totalmente imparcial.
Empleo de energías renovables
Y ya que algo de energía vamos a tener que necesitar en el funcionamiento normal de nuestra casa, lo más conveniente es que esta proviniera -al menos en parte (lo ideal sería el auto-consumo)- de fuentes de energía renovables generadas lo más cerca posible de su punto de consumo, es decir, producidas directamente por nuestro propio edificio para nuestro auto-consumo o vertida para una red auto-distribuida, aunque para ello haya que lidiar en muchos casos con una normativa que no ayuda para nada.

De nuevo, la oferta de energías renovables es cada día mayor, pero no todas sirven para todos los casos y cada una tiene sus pos y sus contras por lo que volveremos a necesitar el consejo de un asesor cualificado e independiente.
La conservación
A pesar de que ya tenemos nuestra casa acondicionada de la manera más eficiente y sostenible posible, el trabajo no ha terminado. Para que esta situación se prolongue en el tiempo serán necesarias las correspondiente operaciones de conservación y mantenimiento de los distintos elementos y aparatos que garantizan las condiciones de confort de cara a que éstas se prolonguen en el tiempo.

Sobre todo, los equipos de energías renovables y aquellos de climatización activa precisan de una serie de medidas de mantenimiento que vienen indicadas por el fabricante y que dado que en muchos casos han de realizarse por personal cualificado van a conllevar la contratación de una empresa de mantenimiento.

Dado que este mantenimiento va a afectar de forma considerable en la vida útil de dichos aparatos -que generalmente ha supuesto un importante desembolso- parece razonable no dejar esta función en manos de aquella empresa que nos ofrezca el mejor precio sino de la que nos dé unas garantías de calidad y confianza suficientes.

2 comentarios:

  1. Lo digo continuamente a los alumnos de ETSAB. Gracias por recalcarlo. Es un asunto de gran importancia y no se le presta la debida atención!

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    1. Estiamda Joyce:

      Muchas gracias a ti por leernos y por el comentario, con el que coincidimos.

      Atentamente, un saludo.

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