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1 de junio de 2021

Ventilador frente a Aire acondicionado

La estrategia más común para luchar contra los rigores del calor dentro de los edificios es el empleo de equipos de refrigeración, pero su uso puede suponer una importante inversión económica, tanto de instalación como en las posteriores facturas de electricidad. Sin embargo, existe una alternativa mucho más económica en cuanto a costes de implantación, consumo y mantenimiento que, pese a ser sencilla y eficaz, es poco empleada: el VENTILADOR.

En este artículo vamos a ver cuales son las ventajas y limitaciones del empleo de los ventiladores para luchar con el exceso de las temperaturas.

Fuente: Jason Anderson en Unsplash

Si atendemos únicamente al consumo energético de ambos sistema, la ventaja es apabullante: el ventilador consume en torno a una décima parte de un Split, y hasta 20 veces menos si se trata de un equipo poco eficiente como los portátiles (pingüinos)

Fuente: ECODES

Pero, más allá de quedarnos únicamente en sus consumos, veamos cuáles son las características de cada uno de ellos:

El aire acondicionado (AC) produce frio (o más bien extrae el calor), tomando el calor del aire de la estancia a climatizar y transfiriéndolo al exterior del edificio (lo que contribuye a la creación del fenómeno de la isla de calor). A pesar de que normalmente se trata de equipos eficientes, su consumo para enfriar el aire y difundirlo por la estancia es, como hemos visto, significativo, pudiendo suponer una subida de hasta 25 € mensuales en nuestra factura de la luz.

Si embargo, el ventilador no modifica la temperatura de la estancia sino que juega con la sensación de frescor que genera el aire en movimiento sobre la piel -gracias a que, por un lado, aumenta la tasa de evaporación del sudor al entrar en contacto  con la corriente de aire, absorbiendo calor de nuestra piel y, por otro, este movimiento aumenta la transferencia de calor por convección entre el cuerpo y el aire-, siendo mayor su efecto con humedades relativas bajas y a medida que aumenta la velocidad del aire, tal que:

Velocidad del aire sobre personasSensación de que la temperatura ambiente se ha rebajado en
0,1 m/s0º C
0,3 m/s1º C
0,7 m/s2º C
1,0 m/s3º C
1,6 m/s4º C
2,2 m/s5º C
3,0 m/s6º C
4,5 m/s7º C
6,5 m/s8º C
Fuente: Soler & Palau

Estos valores están condicionados por la temperatura del aire, ya que cuando ésta se acerca a la corporal (30-35º), su efectividad desciende, hasta el punto que si la temperatura del ambiente se encuentra por encima de los 37º C el efecto puede ser contraproducente, generando aún más sensación de calor.

Por tanto, aquí tenemos una limitación importante de los ventiladores frente al aire acondicionado, es decir, los primeros sólo funcionan bien cuando las temperaturas no son excesivas y a partir de ahí sólo podemos optar por el aire acondicionado. Aunque en estos casos también existe una alternativa parcial, que es combinar ambos sistemas, es decir, bajar la temperatura del aire hasta valores adecuados para el empleo del ventilador y complementar su efecto con él. Este funcionamiento conjunto posee una gran ventaja, que radica en que podremos trabajar con equipos de climatización menos potentes y, por tanto, menos consumidores, que se apoyan de ventiladores que, como ya hemos visto, requieren mucha menos energía, por lo que el consumo combinado de ambos es menor que el de un equipo de aire acondicionado más potente, al tiempo que da un mayor confort.

Y es que alguien podría pensar: ¿Para qué combinar un aire acondicionado con un ventilador si el propio equipo de AC posee un ventilador en el difusor, para proyectar el aire a la estancia? Pues la respuesta es que el AC proyecta aire frio a unos 16º C y que, por tanto, este aire no se puede dirigir directamente contra las personas (algo que desgraciadamente se hace con frecuencia y es la causa de que mucha gente evite estos equipos por considerarlos molestos e incluso dañinos), sino que hay que hacerlo sobre las zonas altas de la estancia para que, por convección natural, se mezcle y baje hasta llegar a los ocupantes de forma suave y a una temperatura adecuada. Por tanto, si en vez de lanzar aire a 16º lo hacemos a 20º C nuestro equipo consumirá hasta un 25%, menos (pudiendo comprar un equipo menos potente y por tanto más económico). Además evitaremos los "efectos dañinos" del aire acondicionado al tiempo que aprovecharemos el hecho de que el AC reseca el ambiente, lo que normalmente se percibe como un problema, pero que en este caso refuerza el efecto de evaporación del sudor.

Por consiguiente, el uso de un ventilador para la climatización es una buena solución que debe probarse antes de comprar un sistema de aire acondicionado. Es decir, incluso en aquellos climas donde la instalación de un equipo de aire acondicionado sea imprescindible, la combinación de éste con un ventilador va a tener una doble ventaja: en primer lugar, reducir su uso, ya que en muchas ocasiones el empleo exclusivo del ventilador será suficiente; y en segundo lugar, la posibilidad de instalar de un equipo menos potente y por tanto menos consumidor, que además nos proporcionará un mayor confort.

Evidentemente, estas medidas hay que combinarlas con otras como: mejorar el aislamiento de la vivienda, pintar los edificios en tonalidades claras, utilizar elementos de protección solar exteriores como persianas y toldos, e interiores como cortinas de colores claros, poner plantas en las terrazas para bajar la temperatura exterior, vestir ropa fresca, tomar bebidas frías, etc.

Fuente: Bersam en Unsplash

Los ventiladores de techo son los más ventajosos: debido a sus grandes aspas, son muy eficientes, más silenciosos que el aire acondicionado, requieren escaso mantenimiento y existen modelos con luz que pueden reemplazar la iluminación del techo. Estos tipos de ventiladores se instalan de forma permanentemente. Para saber más sobre el ventilador más adecuado para nuestras necesidades les recomendamos leer este artículo de nuestros compañeros de OVACEN.

Una alternativa muy interesante, incluso a los ventiladores, es el empleo de la ventilación cruzada. Para poder aprovecharla es necesario que se den una serie de condiciones como: un adecuado diseño del inmueble -con apertura de huecos a fachadas opuestas-, diferencias de presión por la presencia de viento, del efecto chimenea y/o por marcadas diferencias de temperatura entre las fachadas. En tal caso podemos evitar -incluso- el uso del ventilador y limitarlo únicamente a aquellos días de verano en que no se dan las condiciones adecuadas para una sobre-ventilación de forma natural.

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