Para la evaluación del comportamiento térmico de los sistemas constructivos generalmente nos basamos en un único parámetro, el coeficiente de transmitancia térmica o, su inverso, la resistencia térmica.
Sin embargo, existen otros dos parámetros de vital importancia de cara entender cómo se comporta un sistema constructivo y que generalmente suelen ser olvidadas por diseñadores y la normativa: el amortiguamiento y el desfase térmico.
Veamos qué es cada uno de ellos y cuál es su relevancia.



