27 de noviembre de 2014

En sostenibilidad no vale el "café para todos"

En sostenibilidad no existen recetas ni soluciones que valgan para todo.
Un estudio del lugar, el uso y sus ocupantes -entre otros-, sin condicionantes previos es fundamental para una Arquitectura Sostenible.

Muchas veces es inevitable la búsqueda de soluciones "mágicas" que resuelvan todos los problemas de un solo golpe. Evidentemente simplificarían mucho el trabajo. Pero en Sostenibilidad Arquitectónica uno de los factores que más peso tiene es el entorno donde va a ser construido el inmueble.

Y ese entorno puede ir desde los polos al ecuador, desde la alta montaña a la costa, y así podríamos continuar con un largo ejemplo de extremos que nada tienen que ver el uno con el otro.

Ésta es una de las razones por la que no existen soluciones ni sistemas universales, algo que por contra se nos está vendiendo desde algunas empresas u organizaciones.

Como ejemplo llevado al absurdo, un iglú es una construcción altamente sostenible: su construcción es fácil y barata; presta el abrigo y la seguridad necesarios -las condiciones térmicas interiores, pueden llegar a ser de 20 °C.-; utiliza materiales del entorno y no produce contaminación ni residuos en los procesos de construcción, mantenimiento o demolición.


Estructura fundamental de un iglú, vista desde el lateral. Wikipedia

Pero si como decíamos, lo llevamos al absurdo e intentamos construir un iglú en medio del desierto, descubrimos que este tipo de construcción deja de ser del todo sostenible: nos va a costar mucho conseguir el material, y sería necesario producir fío para mantenerla, por los que nos generaría grandes consumos energéticos al tiempo que no garantizaría unas adecuadas condiciones de confort.
¿Y a que viene todo esto?
Pues bien, recientemente hemos recibido presentaciones de empresas que nos ofrecen la construcción de inmuebles sostenibles con sistemas estandarizados que valen para cualquier enclave -eso si- con ciertas medidas de adaptación al entorno, del todo insuficientes. ¡Qué sentido tiene construir con material tan noble y sostenible como puede serlo la madera si se nos propone trabajar en Canarias con Pino Rojo Nórdico!


Portada del disco "Iglu bat basamortuan" de Lauroba

Esto mismo sucede con algunos estándares o certificados de sostenibilidad internacionales, que aunque realizan un importante esfuerzo en adaptarse al lugar, ocurre como el ejemplo del iglú: no podemos adaptarlo al desierto, porque ha sido diseñado en origen con unas premisas diferentes. No se trata de adaptar lo que funciona bien en un lugar a otro totalmente diferente, sino emplear las estrategias, materiales, idiosincrasia,... propios de cada emplazamiento.

Por tanto, el secreto no está en la adaptación de una normativa, sistema constructivo, estándar o sistema de certificación ambiental contrastados en otras ubicaciones, donde funcionan estupendamente, y la deslocalización de materiales con certificados de sostenibilidad pero que hay que traer desde el otro lado del mundo. Lo correcto es concebir y diseñar cada inmueble en base a las particularidades del lugar (orografía, clima, materiales locales, tradición cultural, integración social,...) desde una concepción local y global, pero sin condicionantes a priori que puedan surgir de actuaciones exitosas en otros entornos que tal vez no tengan fundamento en éste.
Fuente: Del Toro & Antúnez ARQUITECTOS

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