28 de mayo de 2014

Las escalas de la Arquitectura Sostenible

La escala humana es la dimensión de un elemento o espacio constructivo respecto a las dimensiones y proporciones del cuerpo humano. En la arquitectura convencional la escala se apoya en las dimensiones y proporciones del cuerpo humano mientras que la Arquitectura Sostenible trabaja a varias escalas.
El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son. [Protágoras de Abdera]
Desde la antigüedad el hombre se ha preocupado de las relaciones entre el espacio habitado y su propio cuerpo. En el siglo I a.C., el arquitecto romano Marcus Vitruvio Pollio, estudió las proporciones del cuerpo y sus implicaciones métricas.

En el Renacimiento, Leonardo Da Vinci, concibió su famoso diseño de la figura humana, basada en el hombre de Vitruvio, y en sus estudios matemáticos envolviendo la “Sección Áurea”, imaginando al hombre en armonía con el universo.


En 1946, el arquitecto suizo-francés Le Corbusier (1887-1965), creó un modelo de patrones de dimensiones armónicas a escala humana, aplicadas a la Arquitectura y al Diseño Industrial, denominado por el autor El Modulor, el que pasó a determinar alturas y larguras para el desempeño de varias actividades domésticas y de trabajo, siendo ampliamente adaptado por arquitectos y diseñadores industriales de todo el mundo.


En arquitectura se entiende la escala humana como la proporción del espacio acorde con las dimensiones humanas, teniendo en cuenta a quién sirve y quién habitará ese espacio.

La sostenibilidad y las escalas de la arquitectura
Lentes objetivo de microscopio-Direct industry
Si bien hemos visto en este breve repaso histórico, que la referencia y la medida en la arquitectura ha sido el hombre (tambien se ha usado a Dios como referencia, pero eso nos viene grande), la arquitectura sostenible propone dejar de mirarnos el obligo y aumentar las miras, trabajando a varias escala, lo que no significa que nos olvidemos de la escala humana, sino que la combinemos con otras en una visión estereoscópica:
Escala doméstica: vivenda
VITRAHAUS, de Herzog y de Meuron
Buscando satisfacer las necesidades del usuario, no sólo en cuestiones de proporción, sino sobre todo en CONFORT (temperatura, humedad, iluminación, calidad de aire,...) con el menor "esfuerzo" posible gracias a los preceptos de la arquitectura bioclimática, reduciendo el consumo energético, favoreciendo el empleo de energías renovables -fomentando el autoconsumo- y eliminando el empleo de sustancias tóxicas.

Escala local: barrio
Consiguiendo la integración en el entorno, con una arquitectura adaptada al lugar, tanto en su diseño, como en el empleo de materiales locales.

Favoreciendo los espacios de relación, evitando la segregación y los guetos, fomentando la mezcla de usos, evitando barrios dormitorios.
Escala urbana: ciudad
Dando acceso a una vivienda digna a toda la población y promoviendo la proximidad (acceso a pie) a los servicios fundamentales como sanidad (centros de salud, clínica, hospital,...), educación (guardería, colegio,...), alimentación (mercado, supermercado,...), esparcimiento (parques, zonas verdes, espacios deportivos,...), financieros (sucursal bancaria, cajero automático,...), administración (Ayuntamiento, Concejalías de Distrito, policía, basura,...), etc. reduciendo los desplazamientos y favoreciendo el transporte colectivo.
Creando una ciudad inteligente que sea capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales.
Escala regional: conurbación
El auto-abastecimiento, no solo energético, sino de recursos y alimentos genera la activación de la economía local al tiempo que reduce costes y emisiones de contaminantes al minimizar los desplazamientos. Al mismo tiempo la reutilización y el reciclaje local limita la generación de desperdicios y de materias primas.
Con un urbanismo sostenible, es decir, entendiendo el suelo, además de cómo un recurso económico, como uno de los más valiosos elementos naturales de los que disponemos, y en cuya regulación se hace preciso conjugar toda una serie de factores diversos: el medio ambiente, la calidad de vida, la eficiencia energética, la prestación de servicios, la cohesión social, etc.
Escala nacional: país
El desarrollo sustentable es un proceso integral que exige a los distintos actores de la sociedad compromisos y responsabilidades en la aplicación del modelo económico, político, ambiental y social, así como en los patrones de consumo que determinan la calidad de vida. Las políticas de desarrollo sostenible afectan a tres áreas: el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente, como "pilares independientes que se refuerzan mutuamente".

El desarrollo sustentable implica pasar de un desarrollo pensado en términos cuantitativos –basado en el crecimiento económico– a uno de tipo cualitativo, donde se establecen estrechas vinculaciones entre aspectos económicos, sociales y ambientales, en un renovado marco institucional democrático y participativo, capaz de aprovechar las oportunidades que supone avanzar simultáneamente en estos tres ámbitos, sin que el avance de uno signifique ir en desmedro de otro.
Escala mundial: planeta
Y por último, no nos olvidemos que compartimos el planeta con otros pueblos, sociedades y maneras de ver la vida, y por más que queramos no podemos evitar que lo que hacen nuestros vecinos nos afecte. Porque el efecto invernadero, los agujeros de la capa de ozono, la lluvia ácida, etc. no se puede solucionar tirando unos para un lado y los otros para el opuesto.

Si queremos convencer a los demás de que hay una forma diferente de hacer las cosas, que puede beneficiar al conjunto del planeta, hay que empezar con el ejemplo en nuestra propia casa.



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