Aunque parezca increíble, el 40% de la energía que se consume en la Unión Europeo proviene de los edificios. La puerta de garaje que se abre de manera automática, la calefacción a tope para luchar contra el frío, el termo del agua que se recarga de manera continua,…. La vida dentro de un inmueble es impensable sin consumir energía para alimentar las cuestiones del día a día. Por todo esto, el desarrollo de edificios de consumo casi nulo se convierte en una urgencia.
En este sentido, hay que tener en cuenta el hecho de que más del 33% de las emisiones de CO2 a la atmósfera corresponden a las edificaciones, por lo que la lucha contra el cambio climático pasa, de manera irremediable, por apostar por la sostenibilidad de los edificios. La apuesta por el diseño arquitectónico inteligente es una decisión presente con visión de futuro, donde cobran vital importancia los nZEB (nearly Zero Energy Building).