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5 de febrero de 2013

ITE+CEEEX: La unión hace la fuerza

Tras explotar la burbuja inmobiliaria, y con la subsiguiente crisis en el sector de la construcción, tres son los pilares que pueden servir de balsa para los profesionales del mundo de la construcción: Las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE), los Certificados de Eficiencia Energética de Edificios Existentes (CEEEX) y las Rehabilitaciones.

Cada vez son más los Ayuntamientos que exigen la ITE, una técnica de rehabilitación preventiva y conservación de las edificaciones, que afecta a edificios de al menos de 50 años de antigüedad, siendo en algunos municipios reducido a 30 años (como Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas de Gran Canaria) e incluso hasta 25 años (San Cristóbal de La Laguna).

Paralelamente, se espera la aprobación inminente del Real Decreto de CEEEX que exija la expedición del certificado de eficiencia energética para todos inmuebles, incluidos aquellos anteriores a 2007 que se vayan a vender o alquilar, dado que el actual RD 47/2007 en vigor, sólo lo exige a los edificios de nueva construcción.

Las rehabilitaciones vendrán como consecuencia del resultado de las dos anteriores, es decir de ITEs desfavorables o de CEEEX con una baja clase energética, denominándose en este caso rehabilitación energética.
¿Por qué no aprovechar la ITE de un edificio para realizar también la Certificación Energética?
El principal cometido de una ITE es mantener las edificaciones en las adecuadas condiciones de seguridad constructiva, salubridad y ornato público en su conjunto, manteniendo la seguridad tanto de los residentes como de los viandantes, mientras que la Certificación Energética se encarga de medir la eficiencia de un inmueble en relación a la energía que consume

¿Pueden estos dos factores estar relacionados? Hay partes de un edificio que se analizan en una ITE que no tienen nada que ver con la eficiencia energética del mismo, como puede ser el caso de el estado de la estructura o los elementos de seguridad, accesibilidad, etc. pero algunos como fachadas, cubiertas o instalaciones son precisamente los que más influyen en la eficiencia del edificio.

Entonces, parece lógico que cuando se acometa una rehabilitación para subsanar deficiencias en la envolvente del edificio o sus instalaciones, aprovechemos estas actuaciones para mejorar la eficiencia energética del mismo.

Algunos Ayuntamientos se han dado cuenta de que unir ITEs y eficiencia energética puede ser una buena idea y han establecido ordenanzas, como la del ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que incluye una parte que analiza la eficiencia energética  y que, aunque no es determinante para pasar o no la ITE, pretende concienciar a los usuarios de los beneficios de aprovechar la ocasión para realizar mejoras.
¿Cómo puedo aprovechar una ITE para mejorar la eficiencia energética de mi edificio?
Lo primero es ser consciente de qué elementos son los susceptibles de sufrir mejoras que incrementen la eficiencia energética del edificio. Como se ha dicho anteriormente estos son, básicamente, fachadas, cubiertas e instalaciones.

Si su edificio pasa una ITE y no se le encuentran deficiencias en estas partes, probablemente no se plantee llevar a cabo ninguna mejora (aunque es absolutamente recomendable en cualquier caso), pero si, una vez finalizada la ITE, alguno de estos elementos necesita una reparación, probablemente es el momento de pensar en mejorar la eficiencia energética y no sólo reparar los elementos afectados, ya que el gasto extra será mucho menor que si se acomete una obra posterior de rehabilitación energética, en un momento que no sea necesario realizar ningún tipo de reparación y, por lo tanto, será mucho más rentable.
Por ejemplo:
Imagine que, entre otras cosas, una ITE determina que la fachada de un edificio (cuya eficiencia energética no es muy alta) necesita una reparación completa, ya que el mal estado del enfoscado de cemento es un riesgo para los viandantes, ya que se pueden producir desprendimientos de fragmentos de la misma y precipitarse a la vía pública.

La primera solución sería montar un andamio de fachada, picarla y sustituir el antiguo enfoscado por uno nuevo, tal vez un mortero monocapa que dé una imagen más moderna al edificio y necesite menos mantenimiento.

La otra solución podría ser montar el mismo andamio, picar la fachada y mejorar notablemente el aislamiento de la misma, por ejemplo proyectando una capa de espuma de poliuretano y colocando un recubrimiento de mortero.

La diferencia entre el precio de las dos soluciones seguramente sea ínfima, ya que, el importe de proyectar la espuma de poliuretano, comparado con el montaje del andamio y el recubrimiento de mortero, es muy pequeño, pero el efecto que puede tener en la eficiencia energética del edificio puede ser enorme y puede amortizarse en muy poco tiempo, teniendo en cuenta que el grueso de la inversión hay que realizarlo de todas maneras. Con esta elección además estamos consiguiendo una revalorización de los pisos situados en el edificio, ya que dentro de poco la eficiencia energética de un inmueble va a ser determinante a la hora de venderlo.

Como hemos visto, una vez es necesario realizar reparaciones en alguna parte del edificio, mejorar la eficiencia energética del mismo es, en muchas ocasiones, muy sencillo y económico, especialmente si lo comparamos con una obra dedicada exclusivamente a este fin, por lo que la subsanación de deficiencias en una ITE es una muy buena oportunidad de acometer este tipo de reformas.

Fuentes: TECNIFICA y Del Toro & Antúnez ARQUITECTOS

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