26 de junio de 2017

El papel de la vegetación en la arquitectura sostenible

Recientemente han aparecido en prensa numerosas noticias sobre el problema que suponen las altas temperaturas -de hasta 35º C- en el interior de las aulas de los colegios andaluces, con la llegada de la ola de calor.
En seguida se han sucedido las propuestas de actuación ante tal circunstancias: el empleo de abanicos y ventiladoresagua, ropa fresca y evitar los espacios más calurososfaltar a clase y por supuesto el empleo de equipos mecánicos de climatización.
Pero una propuesta ha destacado por encima de las demás por su coherencia y visión sostenible -la de Valle Tello, miembro de la Mesa de Coordinación de EQUO Sevilla- basada en la revegetación climática.

Y es que la vegetación tiene un papel fundamental dentro de la arquitectura sostenible, más allá del puro valor estético por la que se le aprecia.

En el diseño bioclimático, la vegetación suele emplearse como elemento de protección solar o como elemento de aislamiento térmico:

  • En el primer caso, los árboles de hoja caduca, permiten dar sombra en verano a las fachadas más expuestas -como la sur en el hemisferio norte-, al tiempo que permiten la captación solar en invierno. También las plantas trepadoras de hoja caduca cubren y mejoran el comportamiento de pérgolas y otros elementos de protección solar.


  • Como elemento aislante, son conocidas las cubiertas vegetales o las fachadas verdes que combinan el empleo de la vegetación y la masa del sustrato sobre el que se asientan. Como variante de las fachadas vegetales, existen las cortinas vegetales que funcionan como unas fachadas ventiladas naturales.

Pero sus posibilidades son mucho mayores: Es capaz de reducir la contaminación -transformando el CO2 en oxígeno y fijando partículas contaminantes-, servir de elemento de protección contra el viento, generar biodiversidad y producir alimentos por medio de la agricultura urbana; pero el gran poder de la vegetación en la arquitectura es su capacidad reguladora de la humedad y la temperatura.

Los elementos vegetales son capaces de regular su temperatura mediante sus procesos biológicos. Las especies vegetales pueden amortiguar las oscilaciones térmicas diarias, ya que son capaces de disminuir las máximas estivales e incrementar las mínimas invernales.

También funcionan como sistemas reguladores de la humedad mediante el proceso de evapotranspiración.

Y a pesar de que son muchos los factores que intervienen en el confort climático, temperatura y humedad son los más importantes, razón por la cual el correcto diseño y empleo de la vegetación en la arquitectura es una herramienta fundamental para la obtención del confort térmico por medios pasivos.

Por tanto, el empleo de plantas en arquitectura se presenta como una herramienta fundamental en la obtención del confort interior, aislando la envolvente, protegiéndola del exceso de radiación solar de forma estacional (sombreando en verano y dejando pasar la radiación en invierno) y acondicionando el aire que pasa a su través, regulando su temperatura y humedad, para que una vez aclimatado se introduzca en el inmueble y los climatice de forma natural.



Por último, y a escala urbana, la presencia abundante de plantas en las ciudades es la herramienta más eficaz para reducir el efecto de isla de calor urbano* y regular el ciclo hidrológico:

  • La urbanización modifica artificialmente las condiciones climáticas a través del aumento de las temperaturas, disminución de la humedad del aire y velocidad del viento, todo lo cual favorece la consolidación de islas de calor urbana: Los techos verdes compensan una de las causas más importantes de la isla de calor urbano que es el sobrecalentamiento de las superficies construidas.
  • El desarrollo urbano aumenta el volumen de escorrentía y reduce las infiltraciones: El exceso de la circulación libre del agua de lluvia sobre las superficies genera inundaciones, contamina las fuentes de agua potable y hace que sea más costoso el tratarlas. La presencia de zonas ajardinadas dentro de la parcela permite aumentar la permeabilidad del suelo -muy baja en las ciudades- lo que reduce escorrentías superficiales y favorece los acuíferos subterráneos, mitigando el impacto de las lluvias y las posteriores inundaciones en la ciudad.
*La capa de aire que cubre la ciudad registra una mayor temperatura de la que cubre el campo: La urbanización modifica artificialmente las condiciones climáticas a través del aumento de las temperaturas, disminución de la humedad del aire y velocidad del viento, todo lo cual favorece la consolidación de islas de calor urbana. Este fenómeno es conocido con la denominación de “isla de calor urbano” ICU, utilizada por primera vez en 1958 por Mailey “the urban heat island” UHI.

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