21 de diciembre de 2021

BIO-HORMIGÓN: La revolución en la construcción

El ser humano se encuentra en constante evolución y si es necesario evolucionar lo hará en todos los ámbitos: tecnología, biología, pensamiento, y por supuesto en la industria de la construcción.

Es en este último sector dónde nos centraremos en este post y particularmente en una novedosa y no tan conocida herramienta de construcción que es el bio-hormigón.

Fuente: Unsplash.com

¿Qué es el BIO-HORMIGÓN?

Si nos referimos al hormigón clásico que todos conocemos, sabemos que es el material de mayor utilización en la construcción en todo el mundo. El hormigón se conforma principalmente de material seco como arena o grava, de un aglutinante como el cemento y de un hidratante como el agua. Este conjunto de componentes lo convierte en un material altamente resistente, pero no por eso es perfecto.

Pese a su alta resistencia, como cualquier otro material, el hormigón tiene sus debilidades y necesita mantenimiento debido al desgaste y a las grietas que se puedan generar con el paso del tiempo.

En esa debilidad es dónde aparece la necesidad de evolucionar y conseguir un hormigón que no requiera tanto mantenimiento como el convencional, dando origen al novedoso “biohormigón”.

Como lo sugiere su nombre, el bio-hormigón es un material con vida que, a partir de la incorporación de bacterias, se logra auto-reparar a sí mismo.

Este novedoso material no es tan nuevo en realidad, ya que fue presentado en 2015 por Henk Jonkers, científico de la Universidad Técnica de Delft, de Países Bajos.

¿Cómo funciona?

Este material tiene su base en la incorporación, al hormigón clásico, de un elemento biológico, que consta de cepas de la bacteria Bacillus Pseudofirmus y de lactato de calcio.

Fuente: Freepik.es

Estas bacterias son de gran resistencia al ambiente alcalino interno del hormigón y forman esporas que pueden llegar a permanecer hasta 200 años en el material hospedador. El lactato de calcio funciona de alimento para las bacterias.

Al generarse la degradación del hormigón y formarse grietas en las construcciones, el agua percola por esas grietas y activa la acción de las bacterias que consumirán el lactato de calcio secretando carbonato de calcio (CaCO3) sólido o piedra caliza, que rellenará esas fracturas.

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Estas bacterias pueden solucionar de forma exitosa las grietas en un corto periodo. En apenas tres semanas el daño queda reparado, convirtiendo a este material en una eficiente alternativa al hormigón tradicional.

Es importante destacar que este poder de reconstrucción casi no tiene límites en la reparación del largo de la grieta, ya que puede reparar grietas pequeñas, de milímetros, así como de varios kilómetros. En cuanto al ancho de las grietas, puede llegar a reparar grietas de hasta 8 milímetros.

¿Por qué BIO-HORMIGÓN?

Este eficiente método significa ahorrar tiempo y dinero en el mantenimiento de todo tipo de construcciones como embalses, canales, carreteras, puentes, edificios y viviendas.

Además, la posibilidad de que las bacterias puedan sobrevivir hasta 200 años sin ningún alimento adicional ni oxígeno, lo hacen un material redituable, no solo en el presente, sino a largo plazo.

También puede incrementar la resistencia y durabilidad de las construcciones, ya que además de reparar el desgaste de las mismas, evita el desgaste interno de la estructura al impedir el ingreso de productos nocivos al interior del material, cerrando con rapidez las grietas. Esto resulta de gran utilidad, por ejemplo, para la conservación de edificios o represas en zonas sísmicas.

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Además, las características de este material alargan su vida útil convirtiéndolo en un producto sostenible ambientalmente, pues reducirá la fabricación de hormigón y los residuos generados por la misma, reduciendo considerablemente la contaminación y el consumo de recursos.

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Pero no todo es perfecto, ya que los costos de utilizar un material tan novedoso son, actualmente, bastante más elevados que los del hormigón tradicional.

Conclusión

Si bien los costos de incorporar bio-hormigón a las construcciones pueden llegar a ser mucho más altos que usando hormigón tradicional, a largo plazo significará un gran beneficio. Es por ello que resulta de vital importancia focalizar en mejorar el proceso de producción y reducir los costes del material, para incentivar su uso de cara a un futuro no tan lejano.

Una vez en el mercado, este material significará construcciones más duraderas, competentes, redituables y sostenibles ambientalmente, así como representarán un primer paso en la revolución biológica de la construcción, ya que seguramente devendrá en nuevas investigaciones y nuevos materiales aún más eficientes.


Fuente: Luciana Sánchez, miembro del equipo de Materialesdefabrica.com y Habitium.com. Contacto y RRSS: comunicacion@materialesdefabrica.com https://www.instagram.com/mdefabrica https://es-es.facebook.com/materialesdefabrica

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