6 de marzo de 2014

¿Passivhaus en Canarias?

El estándar alemán Passivhaus está ganando últimamente mucho auge, principalmente a raíz de la implantación de los edificio de consumo de energía casi nulo, EECN (nearly zero energy building, nZEB).


A partir del 31 de diciembre de 2020, los edificios residenciales (entre otros) se van a proyectar, y por tanto construir, de otra manera. Serán de consumo energético "casi nulo".

Esta definición tan ambigua, lleva aparejados importantes cambios en el modo de construir nuestras casas, ya sea porque se aumentan las medidas contra las pérdidas energéticas (como puede ser el aumento de espesores de aislamiento térmico), se implementan otras nuevas y se obliga a que una parte del consumo energético venga generado por energías renovables.


Unas de las referencias que se han tomado para proponer esta nueva forma de hacer las cosas en la construcción ha sido el estándar Passivhaus, basado en tres principios: un gran aislamiento térmico, un riguroso control de infiltraciones y una máxima calidad del aire interior, además de aprovechar la energía del sol para una mejor climatización.


Los objetivos numéricos del estándar se resumen en los siguientes valores:

  • Limitar la demanda de energía del edificio a 15 kWh/m2/año para calefacción
  • Limitar la demanda de energía del edificio a 15 kWh/m2/año para refrigeración
  • Limitar la energía primaria total demandada a 120 kWh/m2/año (incluyendo climatización, iluminación, electrodomésticos, equipos, etc.) 
  • Garantizar una estanquidad al aire no superior a 0,6 (1 para climas cálidos) renovaciones/hora a 50 Pa de depresión respecto del exterior.
  • Temperatura operativa del ambiente interior por encima de 20ºC en invierno.
  • Temperatura operativa del ambiente interior, si se utiliza un sistema activo de refrigeración, puede mantenerse por encima de 26ºC en verano.
Este estándar de origen alemán, parte de unas condiciones climáticas mucho más severas que las canarias. Canarias tiene abundantes recursos energéticos renovables y unas excelentes condiciones climatológicas, que permiten unos consumos energéticos per cápita mucho más bajos que en otros puntos de la Tierra en condiciones más extremas y con niveles de vida similares.

Estas condiciones climáticas en Canarias, principalmente en las zonas costeras (hasta 200 m. de altitud) donde se concentra gran parte de la población, propician un modelo de arquitectura bioclimática basado en unas condicionantes de diseño que en algunos casos chocan con este estándar: una abundante ventilación natural para reducir los altos valores de humedad relativa y unos diseños de huecos inteligentes que se protejan del sol del verano para minimizar los consumos de refrigeración mientras que maximice las ganancias solares en invierno haciendo innecesarios los consumos de calefacción.



Demandas de edificios para el cumplimiento del CTE 2006.
Fuente: Escala de Calificación energética para Edificios de nueva Planta. IDAE.
Como podemos observar en el gráfico anterior, con el simple cumplimiento de las exigencias del CTE 2006, las dos capitales Canarias están muy cerca de llegar a los valores de demanda de refrigeración, siendo nulos los de calefacción. Algo que como hemos comentado se podría conseguir simplemente con un diseño bioclimático adecuado.

Evidentemente si aplicamos los preceptos del Passivhaus también obtendremos los beneficios buscados, pero a partir de unos costes de construcción en aras de mayores aislamiento y sobre todo en la búsqueda de una gran estanqueidad y una ventilación forzada, que no parecen justificables en nuestras latitudes.



Es por esto que en Canarias proyectar edificios de consumo energético casi nulo debería ser más fácil que en el resto del mundo. ¿Y entonces por que no estamos ya cerca de conseguirlo?


Pues realmente aún estamos muy lejos, incluso más que otras comunidades españolas con peor clima. Y la razón se debe principalmente a dos factores:

  1. La crisis de la construcción, que hace que el número de viviedas terminadas en estos últimos años haya caído estrepitosamente (pero no creo que sea el momento de echarle la culpa de todo a la crisis) y por tanto el numero casa post-CTE sea relativamente bajo.
  2. Precisamente nuestro buen clima, que provocado que se considere a Canarias como un vergel donde se vive en una hamaca a la sombra de las palmeras (razón por la que nos encontrábamos exentos de cumplir buena parte de la CT-79, anterior norma térmica).
Pero ninguna de estas dos razones son escusa para que Canarias no sólo comience a construir de forma energéticamente casi nula, sino que tiene la necesidad de rehabilitar las edificaciones existentes de forma inminente para reducir la dependencia energética del petróleo, nuestro principal problema económico y medioambiental.

4 comentarios:

  1. Efectivamente, un diseño bioclimático adecuado puede ser suficiente. De hecho, el estándar passivhaus es un diseño bioclimático: en passivhaus se habla de aprovechamiento solar y eso significa que debemos meterlo en el edificio si lo necesitamos o cuando lo necesitamos y debemos protegernos de él cuando lo necesitamos. Es cierto, que Canarias no se caracteriza por tener unos elevados consumos energéticos en refrigeración (ni en calefacción, aunque hay sitios como La Laguna donde sí hay o si no lo hay se agradecería), pero es igualmente cierto que el grado de humedad es elevadísimo y aquí es donde quizás sea más interesante la aplicación del estándar passivhaus, ya que con un consumo mínimo de energía tendríamos un nivel óptimo de la calidad del aire interior que respiramos y un grado de humedad también óptimo. Tampoco creo que el coste suba significativamente. Quizás el mayor problema que veo, es la resistencia de los usuarios a no abrir las ventanas; pero esto es algo que uno deja de hacer tan pronto como comprueba el confort interior.

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    1. Estimada Adelina:

      Efectivamente, existen localidades en el archipiélago donde el rango térmico hace necesario el empleo de equipos de calefacción. Pero los principales (donde se sitúan la mayoría de la probación) núcleos -como las capitales de provincia o los enclaves turísticos- se encuentran en zonas costeras, donde la demanda de calefacción es nula, siendo muy importante la de refrigeración (durante prácticamente todo el año).

      En estos casos, lo complicado no es "la resistencia de los usuarios a no abrir las ventanas", sino cómo justificar el sobre coste de construcción con unos importantes aislamientos y el de uso con una ventilación forzada, cuando podemos obtener las condiciones de confort a través de la ventilación cruzada, simplemente abriendo las ventanas (siempre y cuando la vivienda se encuentre correctamente diseñada, por supuesto).

      En el caso de localidades con climas más fríos, como el de La Laguna o Tejeda, será necesario el empleo de unas estrategias más exhaustivas, pero tal vez no basadas en unos importantes aislamientos y sistemas activos (que consumen energía) sino en el aprovechamiento de la inercia térmica y el empleo de sistemas pasivos.

      Muchas gracias por leernos.

      Atentamente, un saludo.

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    2. Suele decirse que lo que se puede demostrar no se debe discutir. Pues bien, he cogido un edificio que ya tenemos introducido en el programa de cálculo como passivhaus en un clima frío del norte de la península con, entre 17 y 21 cm de aislamiento en fachadas y 30 cm en cubierta; le he dicho que está en Las Palmas y he reducido el aislamiento de las fachadas a tan solo 2 cm y he creado sombras en las ventanas para evitar el sobrecalentamiento. Resultado: demanda de calefacción cero; carga de refrigeración 3 W por metro cuadrado útil al cabo del año.
      ¿Qué quiero decir? Simplemente que el técnico debe adaptar el estándar al lugar en el que construimos, pero el estándar y su herramienta nos permiten hacerlo con facilidad. Y no parece que el sobrecoste del aislamiento vaya a lastrar la obra...
      Por otra parte, el sistema de Ventilación Mecánica Controlada tiene un consumo absolutamente ridículo: menos de un kWh al día para una vivienda de 200 m2 útiles, es decir, unos 15 céntimos de euro (aunque las hay que consumen más; se trata de elegir bien)
      El estándar passivhaus, de hecho tiene en cuenta la inercia del edificio, las cargas internas, los sistemas pasivos, el sombreamiento y los consumos activos. Es evidente que ningún sistema es perfecto y muchas veces sí son complementarios. El estándar passivhaus parte de un edificio bien diseñado y de una arquitectura muy lógica y razonable.
      Con mi mejor ánimo, le invito a que profundice en el estándar y su herramienta porque, sinceramente, creo que se sorprenderá. Incluso en Canarias. Un saludo,

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    3. Estimada Eulalia:

      Muchas gracias por la información aportada.

      Dos centímetros de aislamiento es el mismo espesor que exigía el antiguo HE para el clima costero de Canarias, aunque el sobre coste también viene dado por las carpinterías estancas o el control de estanqueidad total del inmueble, además de un incensario sistema de ventilación forzada con recuperación de calor que baja mucho su rendimiento cuando el salto térmico exterior-interior es tan bajo.

      En cualquier caso, agradecemos enormemente sus aportaciones y estaríamos encantados de estudiar algún caso real (o simulado mediante software) de un inmueble diseñado según el estándar Passivhaus para las condiciones del clima cálido y húmedo de las zonas costeras canarias. Si conoce algún estudio similar o está dispuesta a realizarlo estamos encantados de colaborar y posteriormente publicar aquí los resultados.

      Atentamente, un saludo.

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