16 de mayo de 2016

El consumo de agua en la eficiencia energética

Cuando pensamos en reducir consumos energéticos en nuestro hogar, y con ello sus costes asociados, generalmente se pone el esfuerzo en el empleo de electrodomésticos de alta clase energética, lamparas de bajo consumo o sistemas de climatización eficientes. En el mejor de los casos, incluso en la mejora de la envolvente energética (aislamiento en fachadas, suelos y techos o sustitución y/o mejora de las carpinterías y elementos de sombreamiento) pero es difícil que se busque la disminución de gasto energético mediante el ahorro del agua, a pesar de que su influencia es muy importante.

La relación más directa -pero no la única- entre consumo de agua y energético se produce mediante la generación de agua caliente sanitaria (ACS). De nada sirve que contemos con una caldera o termo muy eficiente si derrochamos en agua caliente. Por tanto, un uso responsable del agua va a influir mucho en el consumo energético de nuestro equipo de ACS. No solamente cuando nos duchamos usamos ACS, muchas actividades diarias están asociadas a este consumo, como el afeitado o algunas labores de limpieza del hogar.

Otro aspecto que relaciona de forma directa el consumo de agua y de energía son los sistemas de presión que permiten que el agua de abastecimiento tenga la fuerza suficiente para ascender al punto más alto del edificio o a la toma de agua más alejada con garantía suficiente. Es evidente, que como en el caso anterior, una mayor demanda de agua va a estar asociada a un mayor consumo energético de estos dispositivos.


Bomba de presión constante

También debemos que tener en cuanta que en los casos mencionados, la mayor solicitación de los equipos, tanto calderas como termos y bombas, va a repercutir negativamente en su vida útil, viéndose acortada por el mayor número de arranques y paradas que supone una mayor demanda.

El cuidado en el correcto empleo de aquellos electrodomésticos que precisan de importantes cantidades de agua para su uso, como la lavadora o el lavavajillas, también va a suponer -además de la reducción del gasto de agua- un importante ahorro energético.

Incluso, el consumo controlado del agua en el cocinado va a suponer ahorros energéticos, ya que no es lo mismo llenar un gran caldero de agua para cocer un huevo que hacerlo en un pequeño cazo con el agua necesaria. La necesidad de tener que calentar una mayor cantidad de agua en el primer caso nos va a requerir mayor energía, del mismo modo que cocinando con el caldero tapado, se evita que el agua se evapore rápidamente y que, por tanto, sea necesario el aporte de nueva agua fría, solicitando tambien más energía.



Por todo esto, si ahorra en el consumo de agua, no sólo se verá beneficiado en las facturas de la empresa distribuidora de este preciado líquido, sino que también se reflejará en la reducción de los costes asociados a los consumos energéticos.

Y para que puedan conseguirlo le recomendamos este post con una gran cantidad de consejos para la reducción del consumo del agua en los hogares.
¿Qué otras acciones asociadas al consumo de agua repercuten de forma directa o indirecta en demandas energéticas?

1 comentario:

  1. Cuando comentas la necesidad de garantizar la presión al punto más alto o más alejado del edificio se te ha olvidado un detalle importante.
    La mayoría de electrodomésticos y calderas están diseñados para funcionar a presiones inferiores a 4 bar. Por encima de este valor se produce un deterioro que afecta su vida útil que se traduce en averías, fugas, un exceso en el consumo de agua en grifos y duchas, cisternas de inodoros que no terminan de cerrarse…
    En muchos casos nos encontramos con edificios que tienen una presión adecuada en los puntos más alejados y altos, mientras que en los más cercanos resulta excesiva, 8 bares o más. La solución es sencilla, instalar reductores de presión en las acometidas de las viviendas afectadas.
    http://cuatrocomponentes.es/

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