25 de mayo de 2015

La casa-cueva: una vivienda sostenible

Vamos a analizar a continuación las características sostenibles de la vivienda troglodita, tomando como ejemplo la tipología de la casa-cueva canaria -por ser la que conocemos de primera mano-, además de por encontrarse actualmente en auge, no como habitación de las clases más necesitadas, sino como segunda residencia de la clase acomodada, gracias a su fácil mantenimiento, las óptimas condiciones de estabilidad térmica y de humedad interna a lo largo de todo el año y amplitud de espacio.
Fuente: La isla de las cuevas

La arquitectura subterránea implica un conjunto de aspectos positivos que se pueden esquematizar del siguiente modo:
AISLAMIENTO TÉRMICO
La característica más apreciada de las cuevas es su excelente comportamiento térmico y su práctica independencia frente a las oscilaciones térmicas del ambiente exterior que se producen de forma tanto anual como diaria; es decir, que permanezcan "frescas en el verano y calientes en el invierno".

Esto se debe a la alta inercia térmica -o la capacidad de acumulación de energía de un determinado elemento constructivo- que poseen estas viviendas y que es el mecanismo bioclimático más adecuado de hacer que dichas oscilaciones sean imperceptibles en el interior, obteniendo la estabilidad térmica.

La inercia térmica  -que actúa como un magnífico aislante y retrasa considerablemente los cambios de temperatura entre el interior y el exterior- es tan importante que el desfase y la amortiguación  hacen prácticamente imposible la incidencia del clima sobre la construcción permitiendo alcanzar situaciones de confort en el interior de las edificaciones.

Estas condiciones se pueden ver modificadas a través del intercambio térmico que tiene lugar por los huecos practicados para el acceso e iluminación de las cuevas; lo cual explica que tales aberturas se redujeran al mínimo, y que fuera bastante habitual encontrar puertas de tea de cierto grosor, incluso en cuevas-viviendas relativamente modestas: la inversión en madera de cierta calidad queda compensada por su efecto de conservar lo más posible la ventaja del aislamiento térmico.
CONDICIONES HIGROTÉRMICAS Y VENTILACIÓN
Esta ventaja también se puede llegar a alcanzar siempre que el emplazamiento esté bien elegido. Dentro de la cueva, la humedad tiende a ser constante.

El recubrimiento exterior de la cueva de cal -permeable- permite cierta transpirabilidad al terreno que reacciona a las lluvias absorbiendo agua, reteniéndola e impermeabilizándose internamente al tiempo. 

Cuando llega el verano la evaporación de ese agua ayudará a mantener las bajas temperaturas interiores.

Mientras que la humedad contenida en el terreno y la propia del uso de la edificación junto con las bajas temperaturas en condiciones de invierno provocaría situaciones de malestar al aumentar la sensación térmica de frío con la presencia de humedad.

La forma de garantizar esta eliminación de humedades es la ventilación. En primer lugar, las casas-cueva se asienta en laderas, es decir, en zonas donde se favorece la ventilación natural. Además, la poca estanqueidad de las carpinterías junto a la presencia de ventanucos que permiten la iluminación y establecer una presión diferente que provoque el movimiento de aire de un hueco hacia el otro y que garantizan una renovación constante que posibilita unas correctas condiciones de salubridad en su seno.
AISLAMIENTO ACÚSTICO
La gran masa térmica que envuelve el espacio vividero en una casa-cueva, del mismo modo que la protege de la temperatura ambiente, la hace inmune a los ruidos del exterior, algo de destacar cuando el silbido constante de los vientos del alisio es causa de grandes molestias.


Casa-cueva actual con todos los adelantos del momento
LUMINOSIDAD
Para proveer de iluminación natural a un espacio enterrado -y que por tanto en principio carece de ella- se conjugan dos estrategias: por un lado, se busca el color claro de su caras internas, ya sea por medio del material propio de la montaña como los materiales pumíticos (típicas del sureste y sur de Tenerife, entre otros ámbitos), asociada a su color claro: los piroclastos de caída o jables se presentan en diversas tonalidades, pero siempre en la gama de los blancos y los amarillos claros , o a través del encalado o el albeado del interior; por otro lado, implantando un pequeño ventanillo practicado sobre el dintel de la entrada, el cual suministra una fuente de luz que se difundía por reflexión en las paredes.
 AHORRO DE MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN
En la adecuación de las cuevas como viviendas, por tratarse de elementos naturalmente formados o por ser generados a partir de la excavación del terreno, no es necesario prácticamente el empleo de materiales de construcción, más allá de los necesarios para levantar una pared de cerramiento exterior.

Por si fuera poco, cuando se tratan de cuevas excavadas, el material extraído que se obtiene corresponde a una fuente de jable de notable utilidad agrológica para su empleo como mulching en forma de enarenado artificial.
ECONOMÍA DE RECURSOS TERRITORIALES
Además del ahorro de materiales anteriormente citado, la construcción o aprovechamiento de las cuevas naturales supone su adaptación y respeto al terreno mediante el no consumo de los terrenos fértiles que puede dedicarse íntegramente como recurso, ocupando las zonas más áridas y estériles.

Por otro lado su relación con el paisaje es completa, quedando estas viviendas totalmente "integradas" en el terreno.

Como ha quedado patente, este tipo de construcciones se adaptan completamente al clima en el que se ubican, minimizando el impacto energético para alcanzar las condiciones de confort, y emplean materiales locales (tanto, que la propia arquitectura se introduce dentro del material), con ciclo de vida cerrado; mano de obra local. Por todo ello, las construcciones subterráneas pueden considerarse sostenibles.

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