23 de junio de 2014

Eligiendo una bombilla LED, factores a tener en cuenta

La iluminación LED se entiende en la actualidad como uno de los tipos de iluminación más sostenibles a nivel energético y económico. Estas bombillas se sustentan en un mayor aprovechamiento de la energía, mayor calidad lumínica y vida útil, así como menor contaminación. Sin embargo ¿Sabemos distinguir entre los diferentes dispositivos? Aparte del precio y marca, existen diferentes factores que nos ayudaran a saber elegir una de las diferentes alternativas LED del mercado.


La iluminación LED es una fórmula más para la rehabilitaciónenergética. Esta rehabilitación fomenta la sostenibilidad de los edificios así como incrementa su precio (para una futura transacción) y prestaciones, amortizándose en un periodo medio de tiempo. Es verdad que la iluminación LED es considerablemente más cara en el punto de venta, sin embargo el ahorro viene prolongado en el tiempo no solo por el 80% de energía que se ahorra sino en una vida útil estimada en las 45.000 horas de luz.

No obstante la compra o instalación de LED, no resulta tan sencilla como a primera vista podría parecer. La tecnología LED es un paso más en la cualificación de la iluminación, donde los tradicionales parámetros de potencia (W) ya no son suficientes para elegir la mejor respuesta a nuestras necesidades. Parámetros que se pueden dividir entre los factores que definen la calidad lumínica y factores que inciden en el ahorro energético.
Factores que definen la calidad lumínica
  • El índice cromático (CRI): El índice cromático es el parámetro que mide la capacidad de una bombilla para reproducir la luz natural. Se mide del 0 al 100, siendo 100 lo máximo y resulta muy imprescindible cuando queremos respetar los colores naturales en nuestros edificios. Generalmente las bombillas LED suelen tener un CRI alto, considerándose su calidad lúminica bastante aceptable.
  • La temperatura (ºK): La temperatura, medida en grados Kelvin mide el color de la luz que produce una bombilla. La temperatura es lo que dictamina si una bombilla puede arrojar luz amarilla (en torno a los 2.500 ºK) o blanca (+ de 6.000 ºK). Esta imagen puede ayudar a entender este medidor lumínico:



  • Ángulo de apertura (Nº): El ángulo de apertura se puede definir como el radio de distancia lumínica de una bombilla. Se mide en grados (Nº) y es un factor a tener en cuenta cuando queremos utilizar una bombilla LED para iluminar un punto concreto (con menor apertura de ángulo), o iluminar una zona más amplia. Generalmente el ángulo de apertura se suele disponer entre 100º y 125º.
  • Flujo luminoso (Lm): Medido en lúmenes, el flujo luminoso es la cantidad de luz que produce la bombilla. No se debe confundir con la potencia (W) que es la cantidad de potencia que consume. De hecho una bombilla de calidad puede generar más lúmenes (Lm) con los mismos W, mejorando las prestaciones energéticas y lumínicas.
Baremos que influyen en el ahorro energético y la sostenibilidad
A parte de la calidad lumínica, la importancia de las bombillas LED radica especialmente en el ahorro energético que proponen, fomentando de esta manera el concepto de la sostenibilidad. En este aspecto también hay baremos que debemos tener en cuenta, especialmente la clase energética y el factor potencia.
  • Clase Energética: La etiqueta energética tan conocida en los electrodomésticos, es también importante a la hora de elegir una bombilla LED. Como sabemos, las categorías más recomendables para el ahorro energético y monetario son las etiquetas A+ y A++.
  • El Factor Potencia (PF): El factor potencia es considerado el baremo más importante a la hora de elegir una bombilla y a la vez el más desconocido para el usuario medio. Este valor numérico, en una escala del 0 al 1, determina en gran parte la calidad (y el precio) de una bombilla ya que indica la energía que aprovecha el dispositivo para crear luz. Así, una bombilla con un PF del 0,8 indica que esta aprovecha el 80% de la energía que le llega para crear luz, dedicando el 20% restante en su funcionamiento.
Como ejemplo de la importancia del PF basta decir que una bombilla de 7W y un PF de 0,5, necesitará en torno a los 12 W para funcionar; mientras que una con la misma potencia y un PF de 0.95, se bastará con los 7W originales. El ahorro energético y monetario es evidente. El PF determina en gran parte el precio de los dispositivos ya que a mayor factor potencia mayor suele ser su precio de compra, pero también su eficiencia.

Como hemos visto, la elección de una bombilla LED debe basarse no solo en el precio de compra sino en la capacidad de amortizar la compra tanto a nivel ecológico como monetario.
Colaboradores: Practicopedia y Lámpara Directa

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