11 de enero de 2011

10 maneras fáciles de hacer más ecológica la vivienda

Preocuparse por el medio ambiente no es sólo cuestión de plantar un huerto ecológico o poner paneles solares en casa. Muchas veces esto no es posible, pero hay numerosos gestos fáciles que contribuyen a cuidar el entorno desde un piso en el medio de la ciudad. Solamente el hecho de reciclar una botella de vidrio equivale a ahorrar la electricidad necesaria para que una bombilla de 100 watios luzca durante cuatro horas.




1. Renovar los electrodomésticos. Deshacerse de una nevera vieja puede ahorrar más de 150 euros al año en la factura de la luz. Si cualquiera de los electrodomésticos supera la década de antigüedad es recomendable reemplazarlo por uno eficiente de clase A y que puede llegar a reducir el consumo de agua y electricidad entre el 10% - 50%. Según la certificadora Energy Star, la reducción de emisiones de 10 hogares con electrodomésticos eficientes equivale a plantar 690.000 hectáreas de árboles. Si además, el frigorífico lo llenamos con productos locales de temporada, ecológicos y adquiridos a granel, la contribución al cuidado del medio ambiente será incluso mayor.


2. Controlar la temperatura. Casi la mitad de la energía del hogar se va en calentar y refrescar el ambiente. Para reducir el consumo eléctrico, es recomendable bajar el termostato en invierno y subirlo en verano. En temporada fría, cada grado por debajo de 20º supone un ahorro entre el 3% y el 5%, al igual que ocurre en la época cálida por encima de 20º. Un termostato programable puede hacer el trabajo por nosotros que nos despreocupamos del termómetro, pero sin olvidar que las calderas modernas son un 25% más eficientes. Las estufas de biomasa también son una buena opción, especialmente si podemos salir al bosque a recoger leña caída que no será pasto de incendios, ahorraremos dinero y haremos ejercicio.


En invierno, conviene aprovechar el sol que entra por las ventanas para caldear las estancias y protegerse de él en épocas de calor. En verano es mejor no planchar ni poner el lavavajillas hasta el atardecer, cuando con la fresca se pueden abrir las ventanas. Durante los días de estío los ventiladores de techo refrescan estupendamente y consumen bastante menos que el aire acondicionado.


3. Ahorrar agua. Aparte de los bien conocidos consejos de limpiar el coche con cubo y esponja en vez de manguera, poner difusores en los grifos y cerrarlos mientras nos cepillamos los dientes, ducharnos en vez bañarnos o colocar en el urinario una cisterna de bajo flujo, hay otras muchas medidas que se pueden aplicar con sentido común. Como por ejemplo, reducir el temporizador del riego por aspersión o limitar con una alarma el tiempo de nuestras duchas. Si aplicamos la eficiencia personal, tres minutos son suficientes para el aseo corporal. Al lavarnos el pelo, podemos cerrar la ducha mientras nos enjabonamos. Últimamente también hablábamos de la recomendación de orinar en la ducha que hacía una ONG brasileña. A esta se le puede añadir la de un cubo en la bañera que recoja el agua fría hasta que salga la caliente de la ducha y utilizarla después para el urinario.


4. Limpieza verde. Los productos de limpieza tradicionales son especialmente tóxicos y está probado que además de contaminar considerablemente pueden desencadenar importantes reacciones alérgicas. Hay productos ecológicos en el mercado pero también siguen estando a mano los productos de toda la vida como el jabón tradicional, el vinagre, el limón o el bicarbonato. Sencillos pero útiles también para desengrasar o desinfectar.


5. Iluminación eficiente. Ya se ha hablado largo y tendido sobre el positivo impacto para el medio ambiente y el ahorro económico que suponen las bombillas de bajo consumo frente a las tradicionales. Aunque cuestan algo más, su vida es diez veces más larga. Sustituir una bombilla incandescente de 100w por una eficiente de 32w puede suponer un ahorro de 35€. En toda la UE, la cifra de ahorro anual llegaría a 9.300 millones de euros. Los 23 millones de toneladas menos CO2 emitidos a la atmósfera es la otra gran cifra.


6. Salvar árboles, usar menos papel. Ahorrar el máximo papel posible es altamente recomendable, así como reciclar todo el que no nos sirva y usar para nuestro escritorio únicamente el reciclado y sin tóxicos blanqueantes sintéticos. El resultado es que habrá menos basura en los vertederos y nuevos productos más sostenibles para nuestro consumo en el mercado, como el papel higiénico o las tarjetas postales.


7. Suelos de bambú. La madera en los suelos resulta un material especialmente cálido. Optar por la de bambú es una opción sostenible, porque se trata de una planta que se recupera y crece muy rápidamente. Con seis años tiene suficiente, frente a los 50-100 años que precisa un bosque tradicional. De ahí la importancia de fijarnos en que la madera de nuestros muebles tenga el sello FSC que garantiza que procede de plantaciones gestionadas de manera responsable y no de bosques esquilmados. Las colas que contienen formaldehído tampoco deberían estar presentes en nuestro hogar, si realmente nos preocupa la salud.


8. Menos plástico. La quema de plástico es uno de los mayores contribuyentes al calentamiento global. Por eso es esencial reducir al máximo la entrada de plásticos en nuestra casa, reciclar todo lo que podamos y reutilizar por ejemplo todas las bolsas que lleguen a nuestras manos, hasta que nos hagamos con bolsas de larga vida que podamos usar para las compras. Con los envases de plástico reciclados se producen nuevas bolsas, fibras, mobiliario urbano o material de construcción.


9. Pinturas saludables. Las pinturas convencionales contienen disolventes, metales pesados y sustancias volátiles tóxicas que además de causar polución pueden tener serios efectos sobre nuestra salud, incluso cuando ya están secas sobre las paredes. Las pinturas ecológicas son la solución más deseable a este problema.


10. Un jardín auténticamente verde. Si producimos nuestro propio compost con los restos orgánicos de la vivienda, en vez de usar fertilizantes sintéticos, apostamos por el cuidado del medio ambiente, el enriquecimiento de nuestros suelos y nuestra salud. Especialmente si vamos a plantar vegetales para el consumo. Un suelo sano se defiende mejor contra las malas hierbas y da vida a plantas más sanas y nutritivas. La naturaleza proporciona numerosas respuestas a las invasiones indeseadas en nuestras plantaciones, lo que nos permite olvidarnos de los pesticidas. Por ejemplo, a las babosas no les gusta la cerveza y el agua ortiga es excelente para mantener lejos a ciertos hongos. Hay manuales de agricultura ecológica con todos estos “trucos”.
Por otro lado, las plantas nativas están adaptadas al clima de la zona y precisan menos cuidados y agua. Si además son perennes, no tenemos que renovarlas cada año. Todos estos consejos se pueden aplicar para cualquier balcón o alféizar de ventana con maceteros.
Fuente: ecogaia

3 comentarios:

  1. Desde el IVE se promueven muchas de estas acciones desde el "perfil de calidad" una inciativa en la que participan más de 300 viviendas en la CV.
    Teneis la Guia por descarga gratuita en :
    http://www.five.es/index.php/inicio/certificacion.html

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  2. Excelentes reflexiones. Las publicito con tu permiso.

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    1. Estimado Joan:

      Hacerlas llegar al mayor público posible es nuestra intención. Tu ayuda es muy de agradecer.

      Atentamente, un saludo.

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